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Chapter 6: La verdad detrás de Valeria

Durante varios segundos nadie habló.

Ni siquiera la casa parecía respirar.

Miré a Valeria.

Ella estaba pálida.

Sus labios temblaban.

“—Eva…”

No pude reconocer su voz.

Porque por primera vez no sonaba segura.

Sonaba como alguien atrapado.

“—Dime que está mintiendo.””

Valeria cerró los ojos.

Y ese pequeño movimiento destruyó la última duda que tenía.

Daniel se giró hacia ella.

“—Valeria.””

Ella no respondió.

“—Dime que está mintiendo.””

Su silencio fue suficiente.

Daniel retrocedió.

“—No.””

La palabra salió como un susurro.

“—No puede ser.””

Yo seguía mirando a mi nuera.

La mujer que me había invitado a una cena donde ni siquiera había una silla para mí.

La mujer que había sonreído mientras esperaba que pagara una cuenta que no era mía.

“—¿Por qué?””

Valeria empezó a llorar.

“—Porque tenía miedo.””

Solté una risa triste.

“—Todos dicen eso.””

Ella levantó la mirada.

“—No sabes lo que era vivir cerca de este mundo.””

“—No.””

Mi voz fue firme.

“—Lo que no sé es por qué decidiste destruir mi familia para salvarte a ti misma.””

Valeria bajó la cabeza.

Arturo sonrió.

“—Ella entendió algo que Ricardo nunca quiso aceptar.””

Miré al hombre.

“—¿Qué?””

“—Las personas normales no pertenecen a este mundo.””

Mis dedos se cerraron.

“—No vuelvas a llamarme normal como si fuera inferior.””

La energía alrededor de mí aumentó.

Arturo dio un paso atrás.

Por primera vez parecía preocupado.

Elena habló.

“—Eva, escucha con cuidado.””

La miré.

“—La magia que despertó en ti no apareció por casualidad.””

Señaló mi corazón.

“—Ricardo la escondió dentro de tu alma antes de morir.””

Sentí que el aire desaparecía.

“—¿Dentro de mí?””

“—Sí.””

Daniel me miró.

“—Entonces papá sabía que esto pasaría.””

Elena asintió.

“—Sabía que algún día tendrías que enfrentar a quienes quisieran tomarlo.””

Miré la fotografía de Ricardo sobre la mesa.

Mi esposo.

El hombre que siempre parecía tranquilo.

El hombre que me preparaba café cada mañana.

El hombre que me decía:

“Eva, nunca olvides quién eres.””

Ahora entendía.

No era una frase bonita.

Era una advertencia.

Arturo levantó la mano.

Las sombras comenzaron a cubrir las paredes.

“—Basta de recuerdos.””

Su voz se volvió más fuerte.

“—El tiempo de hablar terminó.””

Los Guardianes Oscuros avanzaron.

Pero esta vez no sentí miedo.

Sentí algo diferente.

Determinación.

“—Daniel.””

Él me miró.

“—Saca a Valeria de aquí.””

Su expresión cambió.

“—¿Después de lo que hizo?””

Miré a Valeria.

Ella lloraba en silencio.

“—No dije que la perdonaras.””

Pausé.

“—Dije que la salves.””

Daniel dudó.

Pero finalmente asintió.

Arturo observó la escena con desprecio.

“—Ese es tu problema.””

“—¿Cuál?””

“—Sigues creyendo que amar es una fuerza.””

Levanté la mano.

La luz dorada respondió.

“—Lo es.””

La energía salió disparada y golpeó las sombras.

Por primera vez, la oscuridad retrocedió.

Pero entonces Arturo sonrió.

No parecía derrotado.

Parecía satisfecho.

“—Perfecto.””

Fruncí el ceño.

“—¿Perfecto?””

Miró la pulsera.

“—Necesitábamos que despertaras completamente.””

Elena cambió de expresión.

“—No.””

Arturo levantó la mano.

Una marca oscura apareció en el suelo.

La casa entera comenzó a iluminarse con símbolos antiguos.

“—Gracias a ti, ahora sabemos dónde está la verdadera fuente.””

Mi corazón se detuvo.

“—¿Qué fuente?””

Arturo miró hacia abajo.

Hacia el suelo bajo mis pies.

“—La magia original de Ricardo.””

Elena susurró:

“—No…”

Arturo sonrió.

“—Nunca estuvo en la pulsera.””

La tierra comenzó a abrirse debajo de la casa.

Y una luz antigua apareció desde las profundidades.

Una luz mucho más poderosa que la mía.

Entonces Arturo dijo:

“—Eva, tu esposo no te dejó una protección.””

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Hizo una pausa.

“—Te dejó la llave.””

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