PARTE 4: LA VERDAD SOBRE LAURA

Daniel soltó lentamente a Voss.
Aquel segundo fue suficiente.
El presidente lo golpeó en la mandíbula, recuperó el arma y apuntó hacia todos.
«Ahora nadie se mueve».
Ethan miró a Laura.
«Habla».
Ella respiró con dificultad.
«Daniel era mi hermano».
Ethan sintió que el mundo se inclinaba.
«Nunca me dijiste que tenías un hermano».
«Porque nuestra familia desapareció de los registros cuando éramos niños».
Daniel se limpió la sangre del labio.
«Nuestro padre trabajaba para la empresa. Descubrió las cuentas ilegales cuando Martin todavía era vicepresidente».
Voss alzó el arma.
«Su padre era un ladrón».
«Nuestro padre intentó denunciarte», respondió Laura.
Ella continuó.
«Una noche hubo un incendio en nuestra casa. Mis padres murieron. Daniel y yo sobrevivimos porque estábamos con una vecina».
Ethan pensó en todas las historias que Laura le había contado sobre una infancia solitaria. Nunca había mencionado un incendio.
«¿Por qué ocultaste a Daniel?»
«Nos separaron. Él fue enviado a una familia y yo a otra. Años después volvimos a encontrarnos».
«¿Antes de conocerme?»
Laura asintió.
«Sí».
Ethan sintió una punzada de traición.
«¿Te casaste conmigo por la empresa?»
La pregunta quedó suspendida en el aire.
Laura no respondió de inmediato.
Ethan comprendió la verdad antes de escucharla.
«Al principio», confesó ella.
Él cerró los ojos.
Cada recuerdo de su matrimonio se volvió dudoso. La primera cita. La boda. Las noches en las que ella lo esperaba despierta.
«¿Todo fue una mentira?»
Laura se acercó, ignorando el arma.
«No. Al principio me acerqué a ti porque trabajabas cerca de Voss. Pero después te conocí».
«No uses esa frase».
«Me enamoré de ti».
«¿Cuándo?»
«Cuando rechazaste un ascenso porque significaba despedir a treinta personas. Cuando cuidaste de mí durante meses después de perder al bebé. Cuando vendiste el coche para pagar el tratamiento de mi madre adoptiva».
Ethan la miró con los ojos llenos de rabia.
«Entonces debiste confiar en mí».
«Tenía miedo de que me odiaras».
«Ahora no sé qué siento».
Voss dio un paso hacia ellos.
«Esta conversación familiar es conmovedora, pero tenemos asuntos más urgentes».
Obligó a Ethan a tomar la carpeta.
«Firma».
«No».
Voss apuntó hacia Laura.
«Entonces ella muere primero».
Daniel intentó moverse.
«Un paso más y disparo».
Ethan tomó la pluma.
Laura negó con la cabeza.
«No lo hagas».
«Cállate», ordenó Voss.
Ethan apoyó la punta sobre el papel.
Entonces la puerta principal se abrió.
Tres hombres armados entraron al apartamento.
Ethan creyó que eran policías.
Pero todos llevaban el logotipo de seguridad de la empresa.
Voss sonrió.
«La policía tarda demasiado».
Los hombres sujetaron a Daniel y a Laura.
Uno de ellos recogió la memoria escondida entre las flores.
Ethan comprendió que Voss sabía dónde estaba.
«El micrófono», dijo.
«Muy bien», respondió el presidente. «Escuchamos cada palabra».
Voss examinó la memoria.
«Por esto murieron personas mucho más importantes que ustedes».
Ethan bajó la pluma.
«¿Qué harás con nosotros?»
«Un accidente doméstico».
Voss señaló la cocina.
«Una fuga de gas. Una chispa. Una tragedia».
Laura comenzó a luchar.
«No saldrás impune».
Voss la miró.
«Llevo veinte años haciéndolo».
Uno de los guardias condujo a Ethan hacia el pasillo. Al pasar junto al cuadro abstracto, Ethan vio una pequeña luz roja.
El micrófono seguía activo.
Pero Daniel había retirado el dispositivo antes.
Aquello significaba que existía otro.
Ethan miró a Daniel.
Su cuñado siguió la dirección de sus ojos.
También lo entendió.
Alguien más estaba escuchando.
Voss ordenó cerrar todas las ventanas.
Los guardias comenzaron a manipular la cocina.
Ethan buscó una salida.
Entonces el teléfono de Voss sonó.
El presidente miró la pantalla.
Por primera vez perdió la calma.
«¿Quién es?», preguntó Ethan.
Voss rechazó la llamada.
El teléfono volvió a sonar.
Daniel sonrió.
«Tu socio».
Voss lo golpeó.
«No tengo socios».
«Todos tienen secretos», respondió Daniel.
La puerta del ascensor se abrió al final del pasillo.
Una mujer mayor apareció acompañada por varios agentes federales.
Ethan la reconoció.
May you like
Era Margaret Cross, la madre de Daniel y Laura.
La mujer que Laura había dicho que murió en el incendio.
