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LPARTE 3 : A VISITA DEL PRESIDENTE

Nadie se movió.

Martin Voss volvió a tocar el timbre.

«No quiero causar problemas».

Daniel tomó a Laura del brazo y la condujo hacia el pasadizo.

«Entren ahí».

Ethan no obedeció.

«Si no abro, sabrá que ocurre algo».

«Ya lo sabe», respondió Daniel.

Ethan miró la memoria.

«Dámela».

«Es demasiado peligroso».

«Voss no sabe que tú estás vivo. Si entro en pánico, lo confirmará».

Daniel dudó.

Finalmente le entregó el dispositivo.

Ethan lo guardó dentro del forro roto del ramo.

Laura le sujetó la muñeca.

«No hagas nada heroico».

«Hace diez minutos pensaba que me engañabas».

«¿Y ahora?»

Ethan la miró.

«Ahora no sé quién eres».

Aquellas palabras la hirieron más que un grito.

Daniel cerró el pasadizo desde dentro.

Ethan salió del dormitorio, levantó la maleta y caminó hasta la entrada. Antes de abrir, inspiró profundamente y cambió su expresión.

Martin Voss apareció con un traje gris impecable y una botella de vino en la mano.

«Sorpresa».

Ethan forzó una sonrisa.

«¿Cómo sabías que había vuelto?»

«Tu asistente me comentó que cambiaste el vuelo».

Era mentira.

Ethan no había informado a nadie.

Voss entró sin esperar invitación.

Miró la maleta, el ramo destrozado y los zapatos negros.

«Parece que interrumpí algo».

Ethan cerró la puerta.

«Laura tiene visita».

Voss observó los zapatos durante unos segundos.

«Qué incómodo».

«Sí».

«¿Quieres que hablemos en otro lugar?»

«Podemos hacerlo aquí».

Voss dejó la botella sobre la consola.

«Quería felicitarte personalmente. El consejo aprobó tu ascenso».

Ethan lo miró.

«Creí que la decisión sería el lunes».

«Se adelantó».

«¿Por qué?»

Voss sonrió.

«Porque confiamos en ti».

Ethan sintió el peso de la memoria escondida entre las flores rotas.

«¿Qué implica el nuevo puesto?»

«Acceso completo a las cuentas internacionales».

La misma información que Daniel había mencionado.

Voss caminó hacia el salón. Observaba cada rincón como si estuviera buscando algo.

«También tendrás que firmar algunos documentos esta noche».

«¿Esta noche?»

«Hay operaciones sensibles que no pueden esperar».

Sacó una carpeta del interior de su chaqueta.

Ethan la abrió.

Era una autorización para transferir treinta millones de dólares a una empresa ubicada en Panamá.

«No firmo documentos sin revisarlos».

La sonrisa de Voss desapareció.

«Siempre has sido prudente. Por eso te elegimos».

Desde el dormitorio se escuchó un golpe.

Voss giró la cabeza.

Ethan actuó antes de pensar.

«Laura está con alguien».

El presidente alzó las cejas.

«Lo siento».

«No pareces sorprendido».

Voss caminó hasta el pasillo y miró los zapatos.

«Ethan, todos tenemos secretos».

«¿Incluso tú?»

«Especialmente yo».

Voss se volvió hacia él.

«Firma los documentos».

«No».

El silencio fue inmediato.

Voss inclinó ligeramente la cabeza.

«Tal vez no me has entendido».

Ethan cerró la carpeta.

«He entendido perfectamente».

Voss metió una mano en el bolsillo.

Ethan tensó el cuerpo.

Pero el presidente solo sacó un teléfono.

Mostró una fotografía.

Laura aparecía saliendo de un hotel junto a Daniel.

La imagen había sido tomada dos días antes del supuesto accidente.

«Tu esposa conocía a Daniel Cross mucho antes de su muerte», dijo Voss.

Ethan sintió un golpe en el pecho.

«¿Qué significa eso?»

«Que no te ha contado toda la verdad».

La pared del dormitorio volvió a emitir un ruido.

Esta vez Voss lo escuchó con claridad.

Sonrió.

«Parece que nuestro muerto está impaciente».

Ethan no tuvo tiempo de reaccionar.

Voss sacó un arma.

Daniel abrió el pasadizo y se lanzó contra él.

El disparo atravesó el techo.

Laura gritó.

Los dos hombres cayeron sobre el suelo. Ethan tomó la botella de vino y la rompió contra la muñeca de Voss. El arma se deslizó bajo una silla.

Daniel inmovilizó al presidente.

«Llama a la policía», gritó.

Laura no se movió.

Miraba a Voss con una expresión extraña.

Voss comenzó a reír.

«¿De verdad crees que ella llamará?»

Daniel apretó su brazo.

«Cállate».

«Pregúntale por el hotel».

Ethan miró a Laura.

«¿Qué ocurrió allí?»

Ella retrocedió.

Daniel bajó la cabeza.

Voss sonrió desde el suelo.

«Dile la verdad, Laura. Dile quién tuvo la idea de fingir la muerte de Daniel».

Ethan observó a su esposa.

«¿Fuiste tú?»

Laura empezó a llorar.

«No había otra salida».

«¿Desde cuándo conoces a Daniel?»

Ella guardó silencio.

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Voss respondió por ella.

«Desde antes de conocerte».

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