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PARTE 2 LA NIÑA DE LA FOTOGRAFÍA

Daniels pidió a Morgan que cerrara todas las entradas de la casa.

Ruiz llevó a Emily hasta la sala del primer piso. La niña se negó a alejarse de ella y permaneció abrazada a su cintura.

Sarah se sentó en una silla frente a los agentes.

Durante varios minutos no consiguió hablar.

Daniels colocó la pequeña zapatilla roja sobre la mesa.

“Empiece desde el principio.”

Sarah observó el objeto como si acabara de regresar una parte de su infancia.

“Mi hermana se llamaba Lily.”

“¿Qué edad tenía?”

“Ocho años.”

“¿Y usted?”

“Diez.”

Sarah respiró profundamente.

“Esta casa pertenecía a mis padres. Lily y yo compartíamos el dormitorio. Una noche me despertó llorando. Dijo que alguien respiraba debajo de la cama.”

Ruiz miró hacia las escaleras.

“¿Sus padres revisaron?”

“Mi madre sí. No encontró nada. Mi padre se enfadó y dijo que Lily quería llamar la atención.”

“¿Volvió a ocurrir?”

“Durante semanas.”

Sarah tomó la zapatilla entre sus manos.

“Lily decía que había una niña dentro de la pared. Decía que esa niña le pedía ayuda. Después comenzó a hablar de un hombre que caminaba por debajo de la casa.”

Daniels permaneció en silencio.

“¿Qué pasó la noche en que desapareció?”

Sarah cerró los ojos.

“Escuché a Lily hablar con alguien. Le pregunté qué estaba haciendo y me dijo que la niña quería enseñarle una puerta.”

“¿Qué puerta?”

“No lo sabía.”

Sarah abrió los ojos.

“A la mañana siguiente, su cama estaba vacía.”

“La policía investigó la casa.”

“Mi padre era policía.”

Daniels levantó la cabeza.

“¿Su padre estuvo a cargo de la investigación?”

“Sí.”

“Eso nunca debió permitirse.”

“Él dijo que Lily había escapado. Afirmó que era una niña problemática.”

“¿Usted lo creyó?”

Sarah negó.

“Encontré sangre debajo de la cama.”

Ruiz apretó la mano de Emily.

“¿Se lo contó a alguien?”

“Se lo dije a mi padre.”

Sarah tembló.

“Él limpió el suelo y me dijo que, si volvía a hablar de eso, mi madre desaparecería también.”

El silencio se volvió pesado.

Daniels señaló la fotografía colocada boca abajo en el pasillo.

“¿Es una foto de Lily?”

Sarah asintió.

“Desde que regresamos a la casa, Emily dice que una niña la observa desde el pasillo. La descripción coincide con Lily.”

“¿Por qué regresaron?”

“Mi madre murió hace cuatro meses. La casa quedó a mi nombre. Yo no quería vivir aquí, pero perdí mi trabajo y no podía pagar el apartamento.”

Ruiz miró a Emily.

“¿Cuándo comenzaron las apariciones?”

“La primera noche.”

Emily levantó el rostro.

“Lily no quiere hacerme daño.”

Daniels se inclinó hacia ella.

“¿Te dijo su nombre?”

“No con palabras.”

“¿Entonces cómo lo sabes?”

“Lo escribió en el polvo.”

Sarah cubrió sus ojos.

Emily continuó.

“Ella quiere que encontremos la puerta antes de que el hombre me encuentre.”

Morgan regresó desde la cocina.

“Todas las puertas están cerradas. Pero encontré algo.”

Colocó sobre la mesa un trozo de barro húmedo.

“Había huellas en el sótano.”

“¿De qué tamaño?”

“De un adulto.”

Daniels se levantó.

“¿Hay alguna entrada exterior?”

“Una puerta antigua detrás de la casa. Estaba cerrada por dentro.”

Todos miraron a Sarah.

“¿Vive alguien más aquí?”

“No.”

Daniels tomó su linterna.

“Entonces alguien ha encontrado otra forma de entrar.”

Antes de dirigirse al sótano, regresaron al dormitorio.

Esta vez retiraron el colchón y movieron la estructura de madera.

Debajo de la cama había varias marcas de arañazos.

No estaban sobre el suelo.

Estaban alrededor de una sección rectangular de madera.

Morgan golpeó con los nudillos.

El sonido era hueco.

Daniels encontró una pequeña ranura cubierta por polvo.

Introdujo la punta de un destornillador.

La tabla se levantó unos centímetros.

Un olor húmedo y desagradable salió de la abertura.

Ruiz iluminó el interior.

Había una escalera estrecha que descendía hacia la oscuridad.

Sarah retrocedió.

“Esa puerta no estaba allí.”

Daniels la miró.

“Parece muy antigua.”

Emily se acercó a la entrada.

“Lily dice que él está abajo.”

Ruiz la apartó.

“No vas a acercarte.”

Desde el interior del túnel llegó un golpe.

Después otro.

Tres golpes lentos.

Morgan apuntó su linterna hacia el fondo.

“Policía. Salga con las manos visibles.”

No hubo respuesta.

Entonces escucharon una respiración.

Profunda.

Irregular.

Demasiado cerca.

Daniels comenzó a descender.

Morgan lo siguió.

Ruiz permaneció junto a Emily y Sarah.

Cuando los dos hombres desaparecieron bajo el suelo, la lámpara de la habitación comenzó a parpadear.

Emily miró hacia el armario.

“Está aquí.”

Ruiz levantó su arma.

“¿Quién?”

La puerta del armario se abrió lentamente.

No había nadie dentro.

Pero sobre la pared interior aparecieron unas letras trazadas con barro fresco.

NO ES LILY QUIEN ESTÁ DEBAJO DE LA CAMA

Sarah gritó.

En ese momento, desde el túnel llegó la voz de Daniels.

“Encontramos una habitación.”

Después se escuchó un golpe violento.

La comunicación se cortó.

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Morgan gritó desde abajo:

“¡Daniels ha desaparecido!”

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