nexio

PARTE 2: La Empleada Salva Al Bebé, Pero Termina Siendo Señalada Injustamente

Alejandro mantuvo la vista clavada en el punto rojo oculto entre las hojas. El llanto de su hijo rompía el silencio, pero su certeza furiosa se convirtió en una duda fría. Miró a Beatriz. Ella fingía respirar con dificultad, aunque sus ojos se desviaron hacia la cámara.

Vamos a ver la grabación dijo Alejandro.

Beatriz palideció antes de recuperar su expresión de víctima.

Mateo necesita un médico. No podemos perder tiempo por la mentira de una criada.

Clara seguía de rodillas, empapada, con la mejilla ardiendo. No suplicó. Se levantó apoyándose en el borde de la piscina y sostuvo la mirada de Alejandro.

Llame a una ambulancia y revise la grabación al mismo tiempo. Si yo miento, aceptaré las consecuencias.

Alejandro marcó emergencias. Después entregó al bebé, todavía envuelto en la toalla, a Teresa, el ama de llaves que acababa de salir al jardín alarmada por los gritos. Beatriz intentó acompañarla, pero Alejandro se interpuso.

Tú vienes conmigo.

Los tres entraron en la sala de seguridad. Clara dejó un rastro de agua sobre el mármol y, aunque temblaba, se negó a cambiarse. Alejandro abrió el archivo. La pantalla mostró a Beatriz comprobando que nadie la observaba antes de empujar el cochecito con ambas manos.

Las ruedas cruzaron el borde. Beatriz contempló la caída y solo adoptó su falsa expresión de horror cuando Clara apareció corriendo.

No… murmuró Alejandro.

Beatriz se abalanzó sobre el teclado.

Está manipulado. Esa cámara falla desde hace semanas.

Alejandro apartó su mano y retrocedió como si acabara de descubrir a una desconocida. En la pantalla, Clara se arrojaba al agua. La imagen no permitía ninguna interpretación distinta.

Dos agentes de policía llegaron antes que la ambulancia. Beatriz intentó huir por el corredor lateral, pero uno de ellos la detuvo junto a la puerta. Al verse acorralada, cambió de estrategia.

Fue un accidente afirmó. Quise frenar el cochecito y se me escapó.

La grabación tiene sonido dijo Clara con voz débil.

Alejandro activó el audio. Se oyó con claridad el chasquido del seguro de las ruedas al ser liberado. Luego, antes del empujón, la voz de Beatriz susurró: «Ahora él será solo mío».

La máscara de Beatriz se quebró. Lanzó a Clara una mirada cargada de odio, pero guardó silencio mientras los agentes le colocaban las esposas. Cuando la condujeron fuera, se volvió hacia Alejandro.

Pregúntale a tu difunta esposa quién destruyó realmente esta familia.

La frase quedó suspendida en el corredor.

Los sanitarios examinaron a Mateo y confirmaron que había reaccionado bien, aunque debía pasar la noche en observación. Clara, agotada y con hipotermia leve, también fue trasladada. Alejandro quiso acercarse a ella antes de subir a la ambulancia.

Clara, yo…

Ella alzó una mano. No había ira en su rostro, sino una herida más profunda.

Usted decidió que mi palabra valía menos que la suya. Y me golpeó después de que arriesgué la vida por su hijo. Ahora no necesito sus disculpas. Necesito distancia.

En el hospital, Mateo quedó fuera de peligro. Clara recibió ropa seca y tratamiento, pero rechazó regresar a la villa. Teresa le consiguió una habitación en casa de su hermana. Antes de marcharse, un agente le pidió que prestara declaración formal. Clara relató cada detalle y entregó además una información que había callado por temor: durante la última semana había visto a Beatriz entrar dos veces en el antiguo despacho de Elena, la esposa fallecida de Alejandro, y salir con documentos escondidos bajo el abrigo.

Al amanecer, Alejandro permanecía sentado junto a la cuna hospitalaria de Mateo. La culpa no le permitía mirar su propia mano. El inspector Salvatierra entró con una bolsa de pruebas.

Encontramos esto en el bolso de Beatriz.

Dentro había una llave, una ampolla vacía, una fotografía de Elena fechada la noche de su accidente y una nota con su caligrafía: «Si algo me ocurre, busca la carpeta azul. No confíes en B.»

Alejandro reconoció la letra. Durante dos años había creído que Elena perdió el control del coche bajo la lluvia. Ahora el ataque contra Mateo parecía parte de algo mucho más antiguo.

¿Quién es B? preguntó el inspector.

Alejandro miró la fotografía y recordó que Beatriz había sido la mejor amiga de Elena, su confidente y, después de la tragedia, la mujer que se había instalado poco a poco en su vida.

May you like

Creo que acabamos de detener a la única persona que puede responderlo.

La historia aún no ha terminado… descubre lo que sucede en el próximo PARTE.

Related Stories

Other posts