Capítulo 11: La intimidación

Arthur Sterling no tardó en enviar una advertencia.
Era un hombre convencido de que una demostración rápida de poder podía aplastar cualquier rebelión antes de que comenzara.
Dos días después de que Claire empezara a contactar con antiguos empleados de Sterling, acompañó a Sophie de regreso a casa desde la escuela.
Cuando se acercaron a su calle, Claire vio una elegante camioneta negra estacionada directamente frente a la vivienda.
Dos hombres con trajes oscuros estaban apoyados contra el capó.
Sus miradas permanecían completamente fijas en Claire.
«Mamá, ¿quiénes son?»
La voz de Sophie tembló ligeramente mientras apretaba con más fuerza la mano de su madre.
«Solo son unos abusadores, cariño. Sigue caminando y mantén la cabeza en alto.»
Cuando llegaron a la entrada, el más alto de los dos hombres dio un paso al frente y les bloqueó el camino.
No parecía enfadado.
Parecía terriblemente aburrido, lo que lo hacía mucho más intimidante.
«Señora Hale, el señor Sterling considera que está dedicando demasiado tiempo a investigar asuntos que no le conciernen. Le recomienda concentrarse en su pequeño museo.»
«El Centro Oakridge le concierne a toda la comunidad», respondió Claire con serenidad. «Y la última vez que lo comprobé, falsificar documentos era un delito federal.»
El hombre se inclinó hacia ella y bajó la voz hasta convertirla en un susurro amenazante.
«A veces ocurren accidentes cuando las personas cruzan la calle sin mirar, señora Hale. También pueden ocurrirles accidentes a sus familias. Abandone el caso Oakridge.»
Claire sintió una oleada de rabia protectora recorriendo todo su cuerpo, pero mantuvo el rostro completamente inexpresivo.
Miró al hombre directamente a los ojos.
«Dígale al señor Sterling que, si quiere amenazarme, debería tener el valor de hacerlo personalmente. Ahora salga de mi propiedad antes de que llame a la policía.»
El hombre sonrió con arrogancia, pero se hizo a un lado.
Ambos subieron a la camioneta y se marcharon.
Claire abrió la puerta de la casa.
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Sus manos temblaban ligeramente.
La guerra había comenzado oficialmente.