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PARTE 3 : EL LIBRO ROJO

El motor de la furgoneta de Adrián desapareció detrás de los árboles mientras Lucas permanecía inmóvil frente a la entrada de la mansión. La lluvia empezaba a caer sobre el patio, pero él apenas parecía sentirla. Seguía sosteniendo el libro rojo entre las manos.

Dentro de la casa, la boda había quedado suspendida en un silencio incómodo. Los invitados todavía no entendían por qué la música se había detenido ni por qué el novio había desaparecido minutos antes de la ceremonia.

Lucas regresó a la biblioteca.

Vanessa seguía allí.

Inés protegía a Lily con un brazo alrededor de sus hombros.

Lucas dejó el libro rojo sobre la mesa.

Vanessa palideció.

No necesitó abrirlo para reconocerlo.

Lucas la observó.

¿Por qué tienes miedo?

No tengo miedo.

Entonces mírame.

Vanessa levantó lentamente los ojos.

Lucas abrió el libro.

Había años de movimientos bancarios, pagos realizados desde la fundación familiar y transferencias hacia Horizonte Sur. Algunas cantidades estaban acompañadas por las iniciales A.R.

Otras tenían las iniciales V.R.

Lucas señaló una de ellas.

¿V.R.?

Vanessa tragó saliva.

Mi nombre aparece ahí porque Adrián utilizaba cuentas que yo administraba.

¿Sin que lo supieras?

Vanessa no respondió.

Lily permanecía abrazada a Inés.

De repente, la niña miró hacia el libro.

Hay algo dentro.

Lucas frunció el ceño.

Lily señaló la cubierta trasera.

Cuando Vanessa abrió el cajón, vi que Adrián escondía algo ahí.

Lucas examinó la tapa. Pasó los dedos por el interior hasta encontrar una pequeña abertura entre el cuero y el cartón.

Sacó una fotografía doblada.

Inés dejó escapar un suspiro.

La imagen mostraba a Elena junto a su automóvil apenas unos días antes de morir.

Pero no estaba sola.

A su lado aparecía Adrián.

Y detrás de ambos, parcialmente reflejada en la ventana del vehículo, estaba Vanessa.

Lucas levantó lentamente la fotografía.

Dijiste que no estabas allí.

Vanessa retrocedió.

No estaba cuando murió.

Eso no es lo que te pregunté.

El silencio se hizo insoportable.

Finalmente, Vanessa cerró los ojos.

Elena descubrió las transferencias. Quería denunciar a Adrián. Yo fui a verla para convencerla de que esperara.

¿Y él?

Adrián apareció después.

Inés se acercó a la mesa.

¿Qué pasó con el coche?

Vanessa negó con la cabeza.

No lo sé.

Lucas abrió el libro nuevamente y encontró el informe que había visto en el despacho.

Conducto de freno manipulado.

Su rostro se endureció.

Vanessa comenzó a llorar.

Te juro que yo no hice eso.

Pero sabías que existía este informe.

Sí.

¿Y lo ocultaste durante cinco años?

Vanessa bajó la cabeza.

Lucas miró hacia Lily.

La niña estaba escuchando demasiado.

Se acercó a ella y se arrodilló.

Cariño, quiero que vayas con Inés.

Lily negó inmediatamente.

No.

Lily...

Mamá dejó esa carta para mí.

Lucas se quedó en silencio.

La niña tenía razón.

Entonces Lily sacó algo del bolsillo de su vestido.

Un pequeño fragmento de papel doblado.

Vanessa perdió el color del rostro.

¿De dónde sacaste eso?

Lily se escondió ligeramente detrás de Lucas.

Estaba debajo del escritorio.

Lucas tomó el papel con cuidado.

Era parte de la hoja arrancada de la carta de Elena.

Solo quedaban unas pocas líneas.

Lucas comenzó a leer.

«Si algo me sucede, no fue un accidente. Hay una persona en quien todavía confío. Inés sabe dónde guardé...»

La frase terminaba allí.

Todos miraron a Inés.

Lucas se levantó lentamente.

¿Qué guardó Elena?

Inés no respondió.

¿Qué sabes?

Las manos de Inés comenzaron a temblar.

Vanessa la observaba con auténtico terror.

Finalmente, Inés susurró:

Elena me entregó una copia de todo.

Lucas quedó inmóvil.

¿Dónde está?

Inés miró hacia Lily.

En un lugar que nadie buscaría.

Entonces un fuerte golpe resonó desde el piso superior.

Todos levantaron la cabeza.

Después llegó otro ruido.

Cristales rompiéndose.

Lucas corrió hacia la puerta de la biblioteca.

Pero antes de salir, Lily gritó:

¡Papá!

Lucas se volvió.

Lily señalaba hacia la ventana.

Al otro lado del cristal, una figura vestida de negro acababa de cruzar el jardín.

Y llevaba algo en las manos.

Inés miró la figura y su expresión cambió por completo.

No...

Lucas la miró.

¿Quién es?

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Inés apenas pudo responder.

El hombre que ayudó a Elena la noche en que murió.

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