PARTE 2: Una Puerta Cerrada, Una Llave Y Demasiadas Preguntas Para Lucas

Lucas introdujo la llave en la cerradura antes de que Vanessa pudiera detenerlo otra vez. El metal giró con un chasquido seco y, al abrirse la puerta, Lily salió de la oscuridad del baño y se abrazó a su cintura. Tenía el rostro empapado, el vestido azul arrugado y un sobre amarillento apretado contra el pecho.
Ya estoy aquí, murmuró Lucas, arrodillándose. Nadie volverá a encerrarte.
Vanessa dio un paso atrás. La música de la ceremonia llegaba amortiguada desde el jardín, alegre y absurda frente al terror de la niña. Lucas levantó la vista hacia su prometida.
Explícalo.
Entró donde no debía. Encontró algo privado y empezó a gritar. Solo quería que se calmara.
Me quitó el teléfono y cerró por fuera, dijo Lily. Dijo que, cuando terminara la boda, me mandarías lejos.
Lucas tomó el sobre y reconoció la letra de Elena, su esposa fallecida: «Para Lily, cuando sea lo bastante mayor para preguntar por aquella noche».
¿Dónde lo encontraste?
En el escritorio de Vanessa, dentro de una carpeta con el nombre de mamá.
Vanessa intentó arrebatárselo, pero Lucas apartó la mano.
Esa carta me pertenece. Elena me la confió.
Entonces sabías que existía, respondió él, y decidiste ocultarla.
Inés Romero, hermana de Elena y madrina de Lily, apareció al fondo del pasillo. Al ver el sobre, palideció.
Lucas, no la abras aquí.
Lucas suspendió la ceremonia y condujo a las tres a la biblioteca. Cerró la puerta y abrió el sobre.
La carta estaba incompleta. Elena hablaba de su amor por Lily y de transferencias desde la fundación familiar a una empresa llamada Horizonte Sur. Anunciaba que entregaría las pruebas a la policía la noche en que murió. La frase siguiente terminaba en un borde rasgado.
Falta una hoja, dijo Lucas.
Lily señaló a Vanessa.
Ella la sacó. La vi cuando entró al despacho.
Vanessa negó demasiado rápido. Inés se apoyó en una estantería, incapaz de sostenerle la mirada a Lucas.
La empresa era de mi hermano Adrián, admitió Vanessa. Pero yo no tuve nada que ver con la muerte de Elena.
Hasta ese instante, nadie había hablado de culpabilidad. Lucas sintió que el suelo se inclinaba bajo sus pies.
Elena murió porque perdió el control del coche bajo la lluvia. Eso dijo la investigación.
Adrián movió dinero sin mi permiso. Guardé la carta para proteger a mi familia, no porque le hiciera daño.
¿Encerrar a mi hija también era proteger a tu familia?
Vanessa abrió la boca, pero no encontró una respuesta. Lily tiró suavemente de la manga de Lucas.
Hay otra cosa. Antes de encerrarme, llamó a alguien y dijo: «La niña encontró la carta; ven por el libro rojo».
Inés alzó la cabeza.
El libro de cuentas de la fundación.
Vanessa abrió la puerta y gritó el nombre de Adrián. Un hombre de traje gris corrió hacia el piso superior.
Quédate con Inés, ordenó Lucas a Lily.
Lucas lo siguió al despacho. Adrián sacó de un cajón oculto un libro rojo y una memoria USB. Lanzó el libro a la chimenea apagada, empujó a Lucas y escapó hacia la terraza.
El libro contenía fechas, cantidades, las iniciales V.R. y A.R. y un informe del coche de Elena: «conducto de freno manipulado». Un motor arrancó en el patio.
Adrián huyó en una furgoneta blanca. Lucas bajó con el libro y se detuvo ante Vanessa con una serenidad más temible que cualquier grito.
La boda ha terminado. Ahora vamos a averiguar qué le ocurrió a Elena.
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Vanessa miró a Lily, que seguía protegida por Inés, y comprendió que la mentira sostenida durante cinco años acababa de quedarse sin puerta tras la cual esconderse.
La historia aún no ha terminado… descubre lo que sucede en la próxima PARTE.