PARTE 3 : EL VERDADERO SUJETO NÚMERO UNO

Adrian ordenó desconectar los monitores.
Nadie se movió.
Repitió la orden.
Uno de los guardias avanzó hacia el panel, pero Lena sacó su arma y apuntó al pecho del coronel.
La sala quedó en silencio.
Adrian miró a Lena con una mezcla de rabia y desesperación.
Dijo que no entendía lo que estaba ocurriendo.
Lena le exigió que entregara su arma.
Adrian obedeció lentamente.
La paciente comenzó a respirar con dificultad.
Elias revisó las vías intravenosas y conectó una de las bolsas de sangre.
El líquido oscuro avanzó por el tubo.
La frecuencia cardíaca se estabilizó.
Lena preguntó por qué aquella sangre era diferente.
Elias respondió que pertenecía al cuerpo original de Daniel.
Adrian frunció el ceño.
La mujer de la camilla abrió los ojos.
Susurró que Daniel seguía vivo.
Elias cerró los párpados.
Había esperado evitar aquella revelación.
Lena lo obligó a continuar.
Elias explicó que el cuerpo de Daniel no murió durante el experimento. Permaneció conectado al núcleo de Atlas, suspendido en un estado biológico artificial.
La instalación oficial fue destruida en 1998, pero el verdadero laboratorio fue trasladado a Raven Rock.
Durante veintiocho años, el cuerpo de Daniel había permanecido oculto bajo el complejo.
Su sangre había cambiado.
Las células se regeneraban a una velocidad anormal y contenían rastros de los compuestos utilizados por Atlas.
Las bolsas de la caja eran necesarias para mantener con vida a la mujer de la camilla.
Lena preguntó dónde estaba Daniel.
Elias miró el suelo.
Dijo que no lo sabía.
Tres días antes, la cápsula que contenía su cuerpo había sido abierta desde dentro.
Daniel había despertado.
Después desapareció.
Adrian rió nerviosamente.
Dijo que un hombre conectado a máquinas durante casi treinta años no podía levantarse y caminar.
Elias respondió que Daniel ya no era un hombre normal.
La puerta de la sala se cerró automáticamente.
Las luces parpadearon.
Una voz electrónica anunció que el protocolo Atlas había sido activado.
En todas las pantallas apareció el símbolo del círculo atravesado por tres líneas.
La paciente comenzó a gritar.
Lena se acercó a ella.
La mujer agarró su muñeca con una fuerza inesperada.
Le dijo que debían salir del nivel treinta y cuatro.
Lena preguntó quién había activado el protocolo.
La paciente respondió que Daniel.
Adrian tomó su arma del suelo.
Dijo que encontraría al responsable.
Elias bloqueó la salida.
Explicó que el protocolo Atlas no era una simple alarma.
Era una secuencia de limpieza.
Cuando el sistema detectaba que un sujeto había escapado, sellaba el nivel y eliminaba toda evidencia biológica.
Eso incluía a cualquier persona que hubiera entrado en contacto con el proyecto.
Las rejillas de ventilación comenzaron a abrirse.
Un vapor blanco descendió desde el techo.
Lena cubrió la boca de la paciente con una mascarilla.
Adrian disparó contra el cierre de la puerta.
El metal apenas se deformó.
Elias señaló una salida de mantenimiento detrás de los armarios médicos.
Los guardias movieron la estantería y encontraron una compuerta.
Adrian ayudó a colocar a la paciente en una camilla móvil.
Mientras avanzaban por el túnel, Lena caminó junto a Elias.
Le preguntó por qué Adrian había aparecido en la grabación junto a su cama.
Elias permaneció en silencio.
Lena lo agarró del brazo.
Dijo que no daría otro paso sin conocer la verdad.
Elias confesó que Lena también había formado parte de Atlas.
Ella tenía catorce años cuando fue ingresada en un hospital militar tras un accidente. Su corazón se detuvo durante seis minutos.
Su padre autorizó un procedimiento experimental.
Los médicos utilizaron una muestra del tejido neuronal de Daniel para reactivar ciertas áreas de su cerebro.
Lena soltó el brazo de Elias.
Dijo que Daniel tenía solo veinticinco años en aquella época y que todavía no lo conocía.
Elias respondió que precisamente por eso Daniel se acercó a ella años después.
Había descubierto que parte de su actividad cerebral existía dentro de Lena.
Al principio la estudió.
Después se enamoró de ella.
Lena sintió náuseas.
Durante quince años había creído que su matrimonio con Daniel había comenzado por casualidad.
Ahora temía que cada recuerdo hubiera sido diseñado.
La paciente levantó la cabeza desde la camilla.
Dijo que Daniel sí la amaba.
Su voz era diferente.
Más grave.
Por un instante, parecía realmente la voz de Daniel saliendo de otro cuerpo.
Lena la miró.
La mujer continuó.
Dijo que Daniel intentó destruir Atlas cuando descubrió que los militares querían copiar las mentes de altos mandos y colocarlas en cuerpos más jóvenes.
Adrian se detuvo.
Preguntó cómo sabía aquello.
La paciente volvió el rostro hacia él.
Sus ojos parecieron cambiar.
Dijo que él también lo sabía.
Adrian había sido jefe de seguridad del proyecto.
Fue quien impidió que Daniel escapara.
Fue quien llevó el cuerpo de Evelyn al laboratorio.
Adrian apuntó a la paciente.
Dijo que no era Evelyn ni Daniel.
Solo era una máquina confundida.
La mujer observó el arma.
Luego pronunció una frase que hizo temblar al coronel.
Recordó una casa junto al lago.
Recordó una tormenta.
Recordó que Adrian había prometido dejar el ejército cuando naciera su hijo.
Adrian bajó lentamente el arma.
Nadie más conocía aquellos recuerdos.
Ni siquiera el ejército sabía que Evelyn había estado embarazada.
Adrian preguntó qué ocurrió con el bebé.
La paciente comenzó a llorar.
Dijo que nunca murió.
Elias palideció.
Le ordenó que guardara silencio.
La mujer no obedeció.
Miró a Lena.
Dijo que el bebé de Evelyn había sido el último sujeto de Atlas.
Lena sintió un escalofrío.
Preguntó dónde estaba aquel niño.
La paciente levantó la mano y señaló el espejo de metal del túnel.
Lena vio su propio reflejo.
Comprendió antes de que nadie dijera una palabra.
Elias confesó que el accidente de Lena nunca ocurrió.
Su identidad había sido creada.
Los registros médicos fueron falsificados.
El padre que la había criado era un oficial del proyecto.
Lena Ward era en realidad la hija de Evelyn y Adrian Kross.
Adrian dejó caer el arma.
Miró a Lena como si la viera por primera vez.
Dijo que eso era imposible.
Pero la paciente extendió la mano.
En su muñeca había una pequeña cicatriz circular.
Lena tenía la misma cicatriz.
Una marca realizada a todos los miembros de la primera línea genética de Atlas.
Entonces el sistema de ventilación se detuvo.
Las luces volvieron a encenderse.
Una voz masculina sonó por los altavoces del túnel.
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Era la voz de Daniel.
Dijo que ya era hora de que Lena conociera a su verdadera familia
