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PARTE 4 : LA CAJA QUE EL PADRE DE EMILY NUNCA QUISO QUE ENCONTRARAN

A la mañana siguiente, Emily llegó a la antigua fábrica acompañada por Marcus, Daniel y un equipo independiente encargado de preservar cualquier posible evidencia.

Patricia no fue invitada.

Álvaro tampoco.

El edificio permanecía exactamente como Emily lo recordaba.

Ventanas cubiertas de polvo.

Maquinaria abandonada.

Viejos escritorios.

Y al fondo, la pequeña oficina donde su padre había negociado años atrás la primera inversión que salvó al grupo Salvatierra de la quiebra.

Daniel se detuvo frente a la puerta.

Mi madre siempre dijo que fue mi padre quien consiguió aquel dinero.

Emily lo miró.

Mi padre puso el dinero.

Daniel no respondió.

Emily abrió la oficina.

Sobre la pared todavía permanecía una fotografía antigua de ambos padres estrechándose la mano.

Marcus comenzó a revisar los archivadores.

Nada.

Daniel examinó el escritorio.

Vacío.

Pasaron casi veinte minutos antes de que Emily recordara algo.

Cuando era niña, su padre guardaba documentos importantes dentro de una pequeña caja metálica oculta debajo de una tabla del suelo.

Se arrodilló junto al viejo escritorio.

Daniel intentó ayudarla, pero Emily levantó una mano.

Yo lo hago.

Retiró cuidadosamente una tabla suelta.

Debajo había una caja gris cubierta de polvo.

Marcus fotografió su posición antes de que Emily la tocara.

Dentro encontraron libros contables antiguos, contratos originales y una memoria externa.

Pero había algo más.

El acuerdo matrimonial original de Emily y Daniel.

Daniel abrió su propia copia.

Colocaron ambos documentos uno junto al otro.

Las diferencias eran evidentes.

En el original aparecían cuatro páginas que no existían en la copia que Daniel había recibido.

Una de ellas establecía que las propiedades financiadas con activos del fideicomiso Varela, incluida la mansión, permanecerían bajo control del fideicomiso.

Otra protegía la participación de Emily en el grupo.

Daniel cerró los ojos.

Ella decía la verdad.

Marcus negó lentamente.

Esto demuestra que los documentos fueron sustituidos. Todavía necesitamos saber quién lo hizo.

Entonces Daniel encontró una firma al final de una hoja de recepción.

Patricia Salvatierra.

Su madre había confirmado personalmente la entrega de la copia modificada.

Daniel permaneció inmóvil.

Emily no celebró.

No sonrió.

Solo dijo:

Ahora sabes por qué necesitaba pruebas antes de hablar.

El teléfono de Marcus sonó.

Habían recuperado parte de los archivos que alguien intentó borrar la noche anterior.

Las transferencias desaparecidas terminaban en cinco empresas distintas.

Cuatro estaban vinculadas indirectamente con Álvaro.

La quinta pertenecía a una persona que ninguno esperaba.

Patricia Salvatierra.

Daniel se sentó lentamente.

No.

Marcus colocó el teléfono frente a él.

Las fechas estaban allí.

Las cantidades también.

Pero Emily señaló un detalle.

Espera.

Las transferencias a Patricia habían comenzado antes de que ella tuviera acceso al grupo.

Marcus comprendió inmediatamente.

Entonces alguien estaba utilizando una cuenta a su nombre.

Daniel levantó la cabeza.

¿Álvaro?

No podemos concluirlo todavía, respondió Emily.

Aquella frase sorprendió a Daniel.

Después de todo lo ocurrido, Emily todavía se negaba a acusar sin pruebas.

En ese momento llegó una nueva llamada.

Era el jefe de seguridad de la mansión.

Habían revisado las grabaciones del corredor privado.

Álvaro había entrado al despacho de Patricia para borrar los archivos.

Pero no había entrado solo.

Una segunda persona apareció junto a él.

Daniel preguntó quién era.

Hubo un silencio incómodo al otro lado de la línea.

Señor Salvatierra, creo que debería verlo usted mismo.

Marcus recibió el fragmento.

Colocó el teléfono sobre la mesa.

Emily observó la pantalla.

Daniel dejó de respirar.

La persona que acompañaba a Álvaro no era Patricia.

Era alguien que había estado presente en la reunión del consejo.

Alguien que había escuchado cada palabra de Emily.

Alguien que conocía las cuentas, las firmas y la investigación desde el principio.

Daniel miró a Emily.

Ella comprendió inmediatamente lo que aquello significaba.

Álvaro no era quien dirigía todo.

Era solamente una pieza.

Marcus apagó la pantalla.

Tenemos que regresar antes de que sepa que lo hemos descubierto.

Emily tomó la carta de su padre y la guardó cuidadosamente.

Daniel se acercó.

Emily, si esa persona lleva años dentro del grupo...

Ella lo interrumpió.

Entonces lleva años observándonos a todos.

Daniel miró hacia la puerta de la fábrica.

Por primera vez entendió que el enemigo no estaba huyendo.

Seguía sentado entre ellos.

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Y probablemente ya sabía que habían encontrado la caja.

La historia aún no ha terminado… descubre en la próxima PARTE quién estaba realmente detrás de Álvaro y por qué el padre de Emily intentó advertirle antes de morir.

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