EPÍLOGO 1: LA VISITA A LA PRISIÓN

Tres meses después del arresto de Juliette, Caroline recibió una carta escrita a mano.
No tenía dirección de remitente.
Solo una frase.
“Por favor, ven. Necesito decirte la verdad antes de que sea demasiado tarde.”
Contra el consejo de todos, Caroline aceptó.
El Centro Correccional de Mujeres de California era frío, gris y silencioso.
Nada parecido a la vida glamorosa que Juliette había vivido alguna vez.
Los guardias escoltaron a Caroline hasta la sala de visitas.
Juliette entró vestida con uniforme de prisión.
Parecía años mayor.
Su cabello costoso había desaparecido.
Su confianza se había desvanecido.
Durante casi un minuto, ninguna de las dos hermanas habló.
Finalmente, Juliette susurró:
“Volví a soñar con el incendio.”
Caroline permaneció en silencio.
“Escucho tus gritos todas las noches.”
Las manos de Juliette temblaban violentamente.
“Merezco estar en prisión.”
“Pero todavía necesito que sepas algo.”
Caroline levantó la mirada.
“No fui solo yo.”
Juliette deslizó una hoja doblada sobre la mesa.
“Los abogados de nuestros padres…”
“Ellos planearon todo después del incendio.”
“Yo solo quería asustarte.”
“Ellos lo convirtieron en un encubrimiento.”
Caroline desplegó lentamente el papel.
Dentro…
Había tres nombres.
Tres abogados.
Y un poderoso empresario que había desaparecido después de la boda.
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Caroline comprendió…
La conspiración nunca había terminado realmente.