PARTE 3: EL CAMINO HACIA EL PUENTE

A la mañana siguiente, el cielo estaba cubierto de nubes.
El viento bajaba desde las montañas y movía las ramas de los árboles.
Claire se vistió lentamente.
Eligió un vestido color crema con pequeñas flores azul pálido y un cárdigan beige.
Se puso los zapatos bajos.
Después tomó sus gafas negras.
Finalmente agarró el bastón blanco.
Se observó en el espejo.
Podía ver perfectamente.
Pero la mujer reflejada frente a ella parecía ciega.
Claire cerró los ojos durante un instante.
Tenía miedo.
No sabía exactamente qué pretendía Ethan.
Y no podía acusarlo basándose únicamente en sospechas.
Necesitaba saber hasta dónde estaba dispuesto a llegar.
Ethan apareció detrás de ella.
“¿Lista?”
Claire giró hacia su voz como si no supiera dónde estaba exactamente.
“Creo que sí.”
Ethan sonrió.
“Yo te cuidaré.”
Aquellas palabras casi le provocaron náuseas.
Durante el trayecto hablaron poco.
Claire permaneció junto a la ventana.
A través de las gafas oscuras observaba el paisaje.
Árboles.
Rocas.
Montañas.
Después de años de oscuridad, incluso aquel cielo gris le parecía hermoso.
Ethan conducía con ambas manos sobre el volante.
Varias veces la miró.
Claire fingió no notarlo.
Finalmente estacionaron cerca del sendero.
“Llegamos.”
Ethan bajó primero.
Después abrió la puerta de Claire.
Ella extendió una mano.
Ethan la tomó.
“Hay piedras.”
“Está bien.”
“Despacio.”
Claire utilizó el bastón.
Cada movimiento debía ser convincente.
Golpeaba suavemente el suelo antes de avanzar.
Permitía que Ethan corrigiera su dirección.
Pero mientras fingía depender completamente de él, observaba todo.
El sendero estaba vacío.
No había excursionistas.
No había vehículos cerca.
Nadie podía verlos.
Caminaron varios minutos.
Entonces Claire escuchó el río.
Incluso antes de verlo, reconoció su fuerza.
El agua golpeaba las rocas en el fondo del valle.
Poco después apareció el puente.
Viejos tablones de madera.
Cables de acero desgastados.
Barandillas bajas.
Suspendido sobre el río.
Claire sintió que el corazón aceleraba.
Ethan se detuvo.
“¿Lo escuchas?”
“El río.”
“Sí.”
Claire fingió sonreír.
“Recuerdo este lugar.”
Ethan no respondió inmediatamente.
“Yo también.”
Caminaron hasta la entrada del puente.
Claire apoyó el bastón sobre el primer tablón.
Ethan tomó su brazo.
“Vamos.”
Claire no se movió.
“¿Tenemos que cruzarlo?”
“Pensé que querías volver a sentirte normal.”
Aquella frase dolió.
Claire respiró lentamente.
“¿Es seguro?”
Ethan miró hacia el otro extremo.
Después miró el río.
“Claro.”
Claire colocó un pie sobre el puente.
La madera flexionó ligeramente bajo su peso.
El viento movió su vestido.
Ethan caminó a su lado.
Paso a paso avanzaron.
Claire mantenía el bastón delante de ella.
Un tablón.
Otro.
Otro más.
A medida que se acercaban al centro, el sonido del río aumentaba.
Claire podía sentir la tensión de Ethan incluso sin tocarlo.
Su respiración había cambiado.
Estaba más lenta.
Más controlada.
Entonces Claire decidió hacer una última prueba.
Se detuvo.
“Ethan.”
“¿Qué?”
Claire giró ligeramente hacia él.
“¿Estás seguro?”
Durante una fracción de segundo, Ethan no respondió.
Después sonrió.
“Claro.”
Se acercó un poco más.
“Confía en mí.”
Claire sintió un vacío en el estómago.
Aquellas eran casi las mismas palabras que él había pronunciado años atrás en el hospital.
Claire asintió.
Continuaron caminando.
Entonces Ethan miró hacia atrás.
Claire lo vio.
El sendero estaba completamente vacío.
Nadie los seguía.
Nadie observaba.
Cuando Ethan volvió a mirar hacia ella, su sonrisa había desaparecido.
Dio otro paso.
Después se colocó ligeramente detrás de Claire.
Ella siguió avanzando como si no hubiera notado nada.
Pero ahora estaba segura.
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Ethan no la había llevado allí para recordar tiempos felices.
La había llevado porque aquel puente podía convertir un asesinato en un accidente.