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PARTE 2: LO QUE ETHAN HACÍA CUANDO ELLA NO PODÍA VER

Los siguientes días fueron una tortura.

Claire continuó utilizando el bastón.

Mantenía las gafas oscuras puestas.

Caminaba contando pasos aunque ya no fuera necesario.

Cuando Ethan levantaba una mano frente a sus ojos para comprobar si reaccionaba, ella permanecía inmóvil.

Y entonces comenzó a descubrir la verdad.

La primera sorpresa llegó dos días después.

Ethan recibió una llamada mientras desayunaban.

Miró a Claire.

Después caminó hacia el porche.

Claire esperó varios segundos.

Se levantó silenciosamente y se acercó a la puerta.

Podía verlo a través del cristal.

Ethan sonreía mientras hablaba.

Era una sonrisa que Claire no veía dirigida hacia ella desde hacía años.

“No puedo hablar ahora.”

Pausa.

“Sí. Está aquí.”

Otra pausa.

Ethan miró hacia la cocina.

Claire retrocedió rápidamente y volvió a sentarse.

Cuando regresó, preguntó:

“¿Quién era?”

“Del trabajo.”

Claire asintió.

Aquella tarde Ethan salió.

Claire esperó hasta escuchar la camioneta desaparecer.

Después buscó en su escritorio.

No quería hacerlo.

Pero necesitaba respuestas.

Encontró facturas.

Documentos bancarios.

Y finalmente una carpeta.

Dentro había una póliza de seguro de vida.

Su nombre aparecía claramente.

Claire Bennett.

La cantidad era mucho mayor de lo que esperaba.

El beneficiario era Ethan.

Sintió un escalofrío.

Intentó convencerse de que era normal.

Los matrimonios tenían seguros.

Aquello no significaba nada.

Entonces encontró otro documento.

La póliza había sido modificada seis meses antes.

El valor se había incrementado considerablemente.

Claire volvió a guardar todo exactamente como estaba.

Aquella noche Ethan regresó después de las diez.

Olía a perfume.

Claire fingió no notarlo.

“¿Comiste?”

“Sí.”

“¿Dónde?”

“Con unos compañeros.”

Claire sonrió.

“Me alegra que hayas salido.”

Ethan se quedó observándola.

Claire podía verlo perfectamente detrás de sus gafas.

Por primera vez comprendió lo vulnerable que había sido durante aquellos años.

Ethan podía mentir mientras la miraba directamente a los ojos porque estaba convencido de que ella nunca vería su expresión.

Pero ahora Claire podía observar cada detalle.

El pequeño movimiento de su mandíbula.

La tensión alrededor de sus labios.

La forma en que desviaba la mirada.

Una noche escuchó otra llamada.

Esta vez Ethan estaba en la cocina.

Claire se quedó detrás de la pared.

“Solo necesito tiempo.”

Silencio.

“Ya te dije que pronto terminará.”

Claire dejó de respirar.

Ethan continuó.

“No puedo simplemente irme.”

Otra pausa.

“Porque perdería demasiado.”

Claire sintió que las piernas le temblaban.

Ethan bajó la voz.

“No. Ella no sospecha nada.”

Claire retrocedió.

Aquella frase eliminó cualquier duda.

Había otra mujer.

Pero algo peor comenzó a formarse en su mente.

El seguro.

El dinero.

La frase “pronto terminará”.

Durante los siguientes días Ethan cambió.

De repente volvió a ser amable.

Demasiado amable.

Le preparaba café.

La ayudaba a ponerse el abrigo.

Incluso volvió a llamarla “cariño”.

Claire habría querido creer que se había arrepentido.

Pero ahora podía ver sus ojos.

Su sonrisa desaparecía cada vez que ella daba la espalda.

Una mañana Ethan se sentó frente a ella.

“He pensado que podríamos salir mañana.”

“¿Adónde?”

“A caminar.”

Claire soltó una pequeña risa.

“Ethan, soy ciega.”

“Por eso iré contigo.”

“¿Dónde?”

“Hay un sendero que conocíamos antes.”

Claire sintió una presión extraña en el pecho.

“¿Cuál?”

“El del río.”

Claire recordó inmediatamente aquel lugar.

Y recordó algo más.

El viejo puente de madera.

Habían cruzado ese puente muchas veces antes del accidente.

Era estrecho.

Alto.

Y debajo corría un río violento.

Claire mantuvo la expresión tranquila.

“Hace años que no voy.”

“Precisamente.”

Ethan tomó su mano.

“Creo que te hará bien.”

Claire observó sus dedos alrededor de los suyos.

Después levantó la mirada.

Ethan sonreía.

Pero sus ojos no.

Claire comprendió que al día siguiente descubriría exactamente qué estaba planeando su marido.

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Y también comprendió algo aterrador.

Tal vez Ethan no esperaba regresar a casa con ella.

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