PARTE 2: LA NIÑA QUE NO EXISTÍA

Adrian no permitió que nadie tocara a Sophie aquella noche.
Ni siquiera Claire.
Llamó a su médico personal y pidió que acudiera a la mansión de inmediato.
Sophie estaba deshidratada, agotada y asustada, pero no presentaba lesiones graves.
Eso confundió todavía más a Adrian.
La niña no parecía haber estado allí durante meses.
Probablemente días.
Quizá una semana.
Pero alguien había preparado aquella cavidad.
Había comida.
Agua.
Una manta.
Una linterna pequeña.
Y, detrás de una caja vieja de madera, Adrian encontró algo que hizo que todo cambiara.
Una fotografía.
Era de él.
Mucho más joven.
Tendría treinta y cuatro años.
Estaba junto a una mujer pelirroja en la terraza de una casa junto al lago.
Adrian conocía aquella fotografía.
Porque había creído que todas las copias habían desaparecido.
La mujer se llamaba Emily Carter.
Había sido su prometida.
Antes de Claire.
Ocho años atrás, Emily había desaparecido después de un accidente automovilístico.
Su coche fue encontrado destrozado junto a un barranco.
Nunca recuperaron el cuerpo.
La policía asumió que había sido arrastrado por el río.
Adrian pasó casi dos años esperando alguna noticia.
Nunca llegó.
Entonces conoció a Claire.
Dos años después se casaron.
Y poco después nació Lily.
Adrian levantó la fotografía con la mano temblorosa.
Claire estaba al otro lado de la habitación.
“¿De dónde salió esto?”
“No lo sé.”
“Deja de decir eso.”
Claire cerró los ojos.
Adrian dio un paso hacia ella.
“Esa niña me llamó papá.”
Claire no respondió.
“¿La conoces?”
Silencio.
“Claire.”
“Sí.”
La palabra golpeó la habitación.
Adrian sintió que algo se rompía dentro de él.
“¿Quién es?”
Claire comenzó a llorar.
“No puedo contártelo todo.”
“Entonces empieza por algo.”
Lily estaba con una niñera en otra habitación.
Sophie dormía bajo supervisión médica.
Adrian y Claire estaban solos.
Finalmente, ella habló.
“Emily no murió en el accidente.”
Adrian quedó inmóvil.
Claire continuó.
“Sobrevivió.”
“¿Cómo lo sabes?”
“Porque vino a verme.”
Adrian sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.
“¿Cuándo?”
“Hace siete años.”
Eso significaba que Emily había aparecido después de que Adrian y Claire ya estuvieran casados.
“¿Por qué no vino a mí?”
Claire apartó la mirada.
“Porque tenía miedo.”
“¿De qué?”
“De tu padre.”
Adrian frunció el ceño.
Su padre, Robert Vale, había muerto cuatro años atrás.
Había sido un empresario duro, controlador y obsesionado con el apellido familiar.
Claire respiró profundamente.
“Emily estaba embarazada cuando ocurrió el accidente.”
Adrian la miró fijamente.
No necesitó escuchar el resto.
Sus ojos se movieron hacia el pasillo.
Hacia la habitación donde Sophie dormía.
“No.”
Claire lloró.
“Sí.”
Adrian sintió que le costaba respirar.
“Sophie…”
“Es tu hija.”
El mundo pareció detenerse.
Adrian se sentó.
Durante unos segundos no pudo hablar.
Sophie tenía siete años.
La edad coincidía.
“¿Mi padre sabía?”
Claire asintió.
Adrian levantó la vista.
“¿Qué hizo?”
“Quería que Emily desapareciera de tu vida.”
“¿Por qué?”
“Porque su familia tenía problemas. Deudas. Escándalos. Él pensaba que ella destruiría tu futuro.”
Adrian se puso de pie.
“¿Y tú?”
Claire comenzó a temblar.
“Yo no participé en el accidente.”
“Eso no fue lo que pregunté.”
Claire bajó la cabeza.
“Cuando Emily apareció años después, estaba enferma. No tenía dinero. Había pasado años escondida porque tu padre todavía tenía gente vigilándola.”
“¿Y no me dijiste nada?”
“No.”
“¿Por qué?”
“Porque estaba embarazada de Lily.”
Adrian cerró los ojos.
Claire siguió hablando entre lágrimas.
“Tenía miedo de perderlo todo.”
Aquella frase cambió la forma en que Adrian la miró.
Claire continuó.
“Emily no quería destruir nuestro matrimonio. Solo quería que supieras que Sophie existía.”
“Entonces, ¿por qué no me lo dijiste?”
“No pude.”
“¿Qué hiciste?”
Claire tardó varios segundos.
“Le di dinero.”
Adrian sintió náuseas.
“¿Para que se fuera?”
“Para que pudiera cuidar a Sophie.”
“Eso no mejora nada.”
“Lo sé.”
“¿Dónde está Emily ahora?”
Claire negó con la cabeza.
“No lo sé.”
Adrian se quedó en silencio.
Entonces recordó algo.
“La cavidad.”
Claire levantó la mirada.
“¿Qué?”
“Sophie estaba escondida dentro de una pared de mi casa.”
Claire palideció de nuevo.
“Yo no la puse allí.”
“Pero sabías quién era cuando la viste.”
“Sí.”
“¿Cómo llegó aquí?”
Claire negó con la cabeza.
“No lo sé.”
Por primera vez, Adrian creyó que estaba diciendo la verdad.
Eso hizo que todo fuera todavía peor.
Si Claire no había escondido a Sophie allí...
¿Quién lo había hecho?
Adrian llamó al jefe de seguridad de la mansión.
Pidió todas las grabaciones de los últimos diez días.
Una hora después encontraron algo.
Una cámara exterior mostraba un automóvil entrando por una puerta de servicio cuatro noches atrás.
No figuraba en el registro.
La matrícula estaba parcialmente oculta.
Una mujer descendió.
Llevaba capucha.
Pero cuando giró hacia una cámara lateral, Adrian reconoció su rostro.
Emily.
Viva.
Adrian se acercó a la pantalla.
“Amplíalo.”
La imagen no era perfecta.
Pero era ella.
Más delgada.
Más vieja.
Asustada.
Emily entró en la mansión por un acceso de servicio antiguo.
Veintisiete minutos después volvió a salir.
Sola.
Adrian sintió un frío en el pecho.
Había dejado a Sophie dentro de la casa.
Pero ¿por qué detrás de una pared?
La respuesta llegó unos minutos después.
El equipo de seguridad encontró otra grabación.
Emily no había escondido a Sophie.
Había entrado con la niña tomada de la mano.
Y unos minutos más tarde, una segunda persona apareció en el pasillo.
Claire se acercó a la pantalla.
Su rostro se volvió blanco.
Adrian miró a la figura.
Era un hombre.
Alto.
Traje oscuro.
Cabello gris.
Adrian conocía esa postura.
Conocía aquella manera de caminar.
Pero era imposible.
Su padre estaba muerto.
Entonces Claire susurró:
“Ese no es Robert.”
Adrian la miró.
“¿Quién es?”
Ella comenzó a temblar.
“El hermano de tu padre.”
Adrian sintió que la sangre se le helaba.
Thomas Vale.
El hombre que había desaparecido de la familia quince años atrás.
El hombre que, según Robert, había robado dinero de la empresa y huido del país.
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Thomas había entrado en la mansión cuatro noches atrás.
Y ahora Sophie estaba escondida dentro de sus paredes.