Parte 2 La llamada que lo cambia todo

Ethan levantó el teléfono con desesperación. Su mano temblaba tanto que casi lo deja caer.
Abuelo respondió una voz al otro lado.
La palabra abuelo rompió algo dentro de Ethan. Sus ojos se llenaron de lágrimas al instante.
Abuelo mamá está en el suelo dijo rápido sin respirar entre palabras.
Hubo un silencio del otro lado.
¿Qué pasó preguntó la voz más firme ahora.
Ethan miró a su madre. Rachel estaba intentando mantener los ojos abiertos, luchando contra el dolor que la doblaba desde dentro.
No sé está muy mal dijo Ethan casi gritando.
Rachel extendió su mano hacia él. Quería calmarlo. Quería decirle que todo estaría bien. Pero no podía formar frases completas.
Ven rápido por favor ven rápido gritó Ethan.
Su voz se quebró en el último segundo.
El abuelo habló de inmediato.
Quédate con ella no la dejes sola ya voy en camino.
Ethan apretó el teléfono contra su oreja como si eso pudiera acelerar el tiempo.
Rachel volvió a tocar su rostro. Sus dedos eran fríos ahora. Más fríos que antes.
Ethan… susurró ella.
El niño se inclinó hacia ella.
Estoy aquí mamá estoy aquí.
Rachel intentó sonreír pero no pudo. Solo dejó caer una lágrima silenciosa.
Detrás de ellos, Mark seguía ahí.
Inmóvil.
Observando.
Ethan giró la cabeza hacia él.
Ayuda por favor mi mamá está mal dijo con desesperación.
Mark no respondió de inmediato.
El silencio se extendió como una sombra pesada sobre la cocina.
Luego finalmente habló.
Ya pediste ayuda dijo con voz baja.
Sí al abuelo respondió Ethan.
Mark asintió ligeramente. Pero no se acercó.
No tocó a Rachel.
No tomó el teléfono.
No se arrodilló.
Ethan sintió un escalofrío extraño, pero no tenía tiempo para entenderlo.
Rachel intentó incorporarse otra vez. Su cuerpo cedió a mitad del intento. Su mano se deslizó por el suelo hasta detenerse en la pierna de su hijo.
No… te asustes… dijo ella con esfuerzo.
Pero su respiración se volvió más irregular.
Ethan la abrazó con fuerza.
No cierres los ojos mamá por favor no cierres los ojos.
Rachel apoyó su frente contra la de él.
Estoy contigo… siempre… murmuró.
La escena parecía detener el tiempo.
Pero el dolor de Rachel no se detenía.
El sonido de un coche llegando afuera no se escuchaba aún, pero la tensión dentro de la casa crecía como si algo más grande estuviera a punto de romperse.
Mark finalmente dio otro paso.
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Esta vez más cerca.
Pero aún no lo suficiente.