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Capítulo 3: La grabación que Claire dejó antes de morir

Antiguo contratista de seguridad.

Antiguo empleado de la empresa de Nathan.

Y el hombre que había llamado a los servicios de emergencia la noche en que Claire murió.

Nathan esperaba encontrarse con un anciano.

Un empleado aterrorizado.

Alguien destruido por años de culpa.

En cambio, encontró a un hombre que parecía agotado.

Marcus abrió la puerta.

En cuanto vio a Nathan, dijo:

“Lo siento.”

Nathan se quedó inmóvil.

“Sabes por qué estoy aquí.”

Marcus bajó la mirada.

“Sí.”

“Entonces dímelo.”

Marcus tragó saliva.

“Tu esposa no perdió el control de su auto.”

Nathan no dijo nada.

“Alguien manipuló el vehículo.”

Las palabras le dolieron aunque Nathan ya las esperaba.

“¿Quién?”

Marcus apartó la mirada.

“No lo sé todo.”

“Pero sabes algo.”

“Sí.”

“Dímelo.”

Marcus respiró profundamente.

“La noche en que Claire murió, vi a Vanessa.”

Nathan sintió que el pecho se le cerraba.

“¿Qué estaba haciendo?”

“Discutiendo con Claire.”

“¿Por el dinero?”

Marcus lo miró.

“Sí.”

Nathan cerró los ojos.

La verdad se estaba volviendo imposible de ignorar.

“¿Qué pasó después?”

Marcus continuó.

“Claire le dijo a Vanessa que sabía lo del dinero desaparecido.”

“¿Cuánto?”

“Millones.”

Nathan apretó la mandíbula.

“¿Y después?”

“Vanessa la amenazó.”

“¿Qué le dijo?”

Marcus dudó.

Entonces respondió:

“Le dijo a Claire que nadie creería las acusaciones de una mujer muerta.”

Nathan sintió náuseas.

Porque aquellas palabras significaban que Claire lo sabía.

Sabía que estaba en peligro.

“¿Y tú?”

“Tenía miedo.”

“¿Te quedaste mirando?”

Marcus bajó la cabeza, avergonzado.

“Sí.”

“¿Por qué no la ayudaste?”

“Porque Vanessa no estaba sola.”

Nathan lo miró fijamente.

“¿Qué quieres decir?”

Marcus abrió un cajón.

Sacó un pequeño sobre.

“Guardé esto porque sabía que algún día alguien lo necesitaría.”

Dentro había una fotografía.

Tres personas.

Vanessa.

Su hermano.

Y otro hombre.

Nathan lo reconoció de inmediato.

El antiguo socio comercial de su propio padre.

El hombre que administraba las inversiones de la empresa.

Marcus susurró:

“Todos estaban involucrados.”

Nathan contempló la fotografía.

El accidente.

El dinero.

Las mentiras.

Todo estaba conectado.

Entonces Marcus pronunció la frase que cambió por completo la investigación.

“Señor Carter…”

Nathan levantó la mirada.

“Su esposa sabía que podía morir.”

Un silencio helado llenó la habitación.

“¿Qué?”

“Dejó algo preparado.”

“¿Qué?”

“Una grabación.”

Nathan se puso de pie.

“¿Dónde?”

Marcus lo miró.

“Confió en mí para protegerla.”

“¿Dónde está?”

Marcus metió la mano dentro de su chaqueta.

Y colocó un pequeño dispositivo sobre la mesa.

Nathan se quedó mirándolo.

Una grabadora de voz.

Tenía seis años.

Las últimas palabras que Claire había grabado.

Nathan extendió la mano para tomarla.

Le temblaban los dedos.

Marcus habló en voz baja.

“Deberías escucharla.”

Nathan presionó el botón de reproducción.

Estática.

Después, silencio.

Y entonces apareció la voz de Claire.

Débil.

Cansada.

Pero viva.

“Nathan…”

El corazón de Nathan se rompió.

No había escuchado su voz en seis años.

“Si estás escuchando esto…”

Hubo una pausa.

“Algo me pasó.”

Nathan se cubrió la boca con una mano.

Claire continuó:

“Por favor, no confíes en la primera versión que te cuenten.”

La grabación se detuvo.

Nathan miró a Marcus.

“¿Eso es todo?”

Marcus negó con la cabeza.

“No.”

“Entonces, ¿por qué la detuviste?”

“Porque la segunda parte es la razón por la que alguien ha pasado seis años asegurándose de que nunca encontraras esto.”

Nathan se quedó mirándolo.

“¿Qué hay en la segunda parte?”

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Marcus volvió lentamente la cabeza hacia la puerta.
Luego susurró:

“La parte en la que Claire dice el nombre de quien quería deshacerse de ella.”

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