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PARTE 1

Lucía sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.

¿Mi prueba de ADN?

Victoria cerró los ojos durante un instante.

Yo la pedí.

¿Qué?

Claudia dio un paso hacia su abuela.

¿Cuándo hiciste eso?

Victoria ignoró la pregunta.

Tomó el sobre de Samuel.

Sus manos temblaban.

Lucía retrocedió.

No entiendo nada.

Victoria abrió el sobre.

Extrajo varias hojas.

Leyó la primera línea.

Luego la segunda.

Su respiración cambió.

No puede ser.

Samuel bajó la voz.

El laboratorio repitió la prueba.

Victoria lo miró.

¿Dos veces?

Sí.

Claudia arrancó prácticamente las palabras de su boca.

¿Qué dice?

Victoria levantó lentamente los ojos hacia Lucía.

Una lágrima apareció en su rostro.

La mujer que durante toda su vida había sido descrita como fría parecía haberse convertido en otra persona.

Se acercó.

Lucía retrocedió.

¿Qué ocurre?

Victoria la sujetó suavemente por los hombros.

Mírame.

Lucía lo hizo.

Victoria observó sus ojos.

Su nariz.

La forma de sus labios.

Como si estuviera buscando un rostro escondido dentro de otro.

Dios mío…

Claudia perdió la paciencia.

¡Abuela! ¿Qué dice esa prueba?

Victoria abrió la boca.

Pero no pudo responder.

Samuel tomó la hoja.

Existe una coincidencia genética extremadamente alta entre Lucía y la familia Montenegro.

Lucía soltó una pequeña risa nerviosa.

Eso tiene que ser un error.

Victoria negó con la cabeza.

No.

Miró el colgante.

Ese collar pertenecía a mi hija.

Lucía quedó inmóvil.

Mi madre me dijo que era de mi abuela.

Tu madre mintió.

Las palabras salieron demasiado duras.

Victoria lo comprendió inmediatamente.

O quizá intentó protegerte.

Lucía sintió un nudo en la garganta.

Mi madre murió hace cuatro años.

Victoria cerró los ojos.

¿Qué edad tenía?

Cincuenta y uno.

Victoria hizo un cálculo mental.

Después miró a Samuel.

Coincide.

Claudia comenzó a comprender que aquella conversación podía destruir todo lo que había dado por seguro.

¿Coincide con qué?

Victoria caminó lentamente hacia una de las mesas.

Se apoyó en ella.

Hace veintisiete años, mi hija Isabel desapareció.

Los invitados comenzaron a murmurar.

La historia era conocida dentro de ciertos círculos.

Pero nadie hablaba de ella.

Isabel Montenegro había sido la única hija de Victoria.

Tenía veintitrés años cuando desapareció.

Nunca encontraron su cuerpo.

La familia declaró que probablemente había muerto.

Claudia era hija de Alejandro, sobrino de Victoria.

Por eso, con Isabel desaparecida, Claudia había sido criada como futura heredera.

Isabel estaba embarazada cuando desapareció, continuó Victoria.

Claudia palideció.

Nunca me dijiste eso.

Nadie debía saberlo.

Lucía comenzó a negar con la cabeza.

Mi madre se llamaba Elena Ruiz. Trabajó toda su vida como costurera.

Victoria miró directamente al colgante.

Ese collar fue diseñado especialmente para Isabel cuando cumplió dieciocho años.

Puede haber llegado a mi madre de otra manera.

Samuel intervino.

Por eso se hizo la prueba.

Lucía lo miró.

¿Cómo obtuvieron mi ADN?

Victoria bajó la mirada.

Encontré un cabello tuyo en el cepillo que utilizaste cuando ayudaste a preparar una habitación.

Lucía se sintió invadida.

¿Me investigó sin decirme nada?

Necesitaba saberlo antes de darte falsas esperanzas.

¡Ni siquiera sabía que debía tener esperanzas!

Lucía se quitó el colgante.

Lo dejó sobre la mesa.

No quiero participar en esto.

Se giró para marcharse.

Entonces Victoria dijo una frase que la detuvo.

Tu madre no era Isabel.

Lucía se volvió.

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Victoria tomó aire.

Era su mejor amiga.

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